El cobre medicinal en la antigüedad

“El primer uso medicinal del cobre de que hay registros está documentado en los llamados Papiros Smith, un antiguo texto médico egipcio escrito entre los años 2600 y 2200 aC”, señaló a BBC Mundo Michael Schmidt, profesor de microbiología e inmunología de la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Estados Unidos, quien ha investigado el uso del cobre en ambientes hospitalarios.

“En esos papiros se habla del uso del cobre para desinfectar heridas en el pecho y para hacer que el agua sea potable”.

 

El investigador asegura que las mujeres apreciaron muy tempranamente que si almacenaban el agua en vasijas de cobre durante un tiempo “había menos episodios de diarrea en sus familias”.

Schmidt también cita numerosos otros ejemplos de uso del cobre en el pasado con fines curativos.

“Los fenicios ponían limaduras o trocitos de cobre de espadas en las heridas durante los combates”.

“E Hipócrates recomendaba el cobre para tratar las úlceras en las piernas”.

Cómo actúa el cobre

Los antiguos usos medicinales del cobre se basaban en observaciones, pero comprender cómo actúa el metal requirió siglos de avances científicos.

Los metales pesados como el oro y la plata también son antibacterianos, pero la estructura atómica del cobre le da un poder extra.

Vasija de cobre
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Las mujeres apreciaron muy tempranamente que el agua almacenada en vasijas de cobre disminuía las diarreas.

El cobre tiene en la órbita exterior de sus átomos un electrón libre, que puede reaccionar fácilmente.

Esta peculiaridad no solo explica por qué el cobre es tan buen conductor, sino cómo ataca a los patógenos en varios frentes.

Los iones o partículas con carga eléctrica del metal, generan en primer lugar una especie de “ataque con misiles” contra la membrana exterior de los microbios, causando rupturas en la misma.

Y una vez rota esa membrana, los iones destruyen el material genético en el interior del patógeno, según explicó a BBC Mundo Larrouy-Maumus.

“Básicamente el cobre genera radicales libres que dañan el ADN o el ARN de las bacterias o virus, impidiéndoles replicarse”, dijo.

Gerald Larrouy-Maumus
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Gerald Larrouy-Maumus investiga en Imperial College cómo crear superficies que sean armas letales contra patógenos.

Ese ataque en varios frentes explica por qué a pesar de que el cobre ha sido usado durante miles de años, los microorganismos no han podido desarrollar estrategias para defenderse, según explicó el profesor Roberto Vidal, director del programa de microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

“El cobre daña a las bacterias antes de que puedan generar resistencia y reproducirse pasando esa resistencia a la siguiente generación”, señaló el científico chileno.

“Es muy difícil que se genere resistencia contra un producto que tiene demasiados efectos sobre el organismo, el microorganismo tendría que modificar demasiados sitios susceptibles de ser afectados por la acción del cobre para volverse resistente y eso es muy difícil”.

Qué dicen los estudios en EE.UU. y Europa

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la EPA, registró numerosas aleaciones de cobre como antimicrobianas.

En cuanto al uso de cobre en hospitales, uno de los estudios más recientes fue publicado por Michael Schmidt en 2019 y disponible aquí.

Como el cobre mata a las bacterias

Schmidt y sus colegas compararon la presencia de bacterias en dos tipos de camas en unidades de cuidado intensivo en tres hospitales: camas con superficies de plástico y camas con superficies de cobre.

“En promedio, las camas de cobre albergaban un 94% menos de bacterias que las de plástico, y se mantuvieron a ese nivel bajo de riesgo durante toda la estadía de los pacientes en el hospital”, señaló Schmidt a BBC Mundo.

Al igual que Schmidt, el microbiólogo Bill Keevil, de la Universidad de Southampton en Reino Unido, no tiene dudas sobre la eficacia del cobre.

Keevil ha estudiado las propiedades antimicrobianas del metal durante dos décadas, y probado su eficacia con distintos patógenos, no sólo bacterias sino también virus.

Michael Schmidt
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Michael Schmidt, investigador de la Universidad Médica de Carolina del Sur, comparó la presencia de microbios en camas de plástico y de cobre.

El científico británico publicó en 2015 un estudio (disponible aquí) sobre la supervivencia en distintas superficies del coronavirus humano 229E, causante de infecciones respiratorias comunes.

El virus permaneció activo durante varios días en vidrio o acero inoxidable, pero “dejó de ser activo en superficies con cobre en un promedio de entre 5 a 10 minutos”, le explicó Keevil a BBC Mundo.