PRODUCTOS CON COBRE ACTIVO, CERTIFICADO

Cobre: El escudo contra la COVID

El cobre, un metal de base que existe desde hace casi 10.000 años, ha surgido como un magnífico candidato en la guerra mundial contra el nuevo coronavirus. Este metal maleable y dúctil, conocido por sus elevadas propiedades conductoras térmicas y eléctricas, se encuentra en minerales naturales de todo el mundo. Su presencia, aunque apenas visible, es mucho más extendida en nuestras vidas de lo que creemos, desde alimentar motores eléctricos hasta formar parte de las tuberías, aires acondicionados y sistemas de purificación de agua de nuestros hogares, y hay diversas aplicaciones que de una forma u otra dependen del cobre.

Su presencia en nuestras vidas diarias es quizá más común como conductor eléctrico en circuitos integrados y en placas de circuitos impresos (PCB) que se encuentran en prácticamente cualquier dispositivo eléctrico, aparatos modernos, herramientas y vehículos usados actualmente. Las redes de telecomunicaciones siguen dependiendo del cobre para las largas conexiones fundamentales, pese al creciente cambio a cables de fibra óptica. Desde los teléfonos más antiguos hasta los muy avanzados smartphones actuales, no podemos imaginar el mundo digital en el que vivimos sin el cobre.

Cualidades redescubiertas

La ciencia solo ha descubierto recientemente algunas de sus propiedades antiinfecciosas, incluso aunque el cobre siempre ha tenido muy buena consideración desde la antigüedad por sus beneficios saludables. El primer uso registrado del cobre como agente antiinfeccioso fue hallado en el papiro de Smith, el documento médico más antiguo conocido de la historia.

Las escrituras ayurvédicas recomiendan beber agua almacenada por la noche en vasos de cobre ya que se considera beneficioso para el sistema digestivo. Este agua adquiere las propiedades detoxificantes, antiinflamatorias y antienvejecimiento conocidas desde hace siglos por muchas civilizaciones antiguas de todo el mundo.

Últimamente, los resultados de las investigaciones acerca de su capacidad de neutralizar con eficacia el nuevo coronavirus ha llevado el cobre al centro del discurso científico y público alrededor de la pandemia. Ahora se ha demostrado que los iones del cobre destruyen y neutralizan rápidamente los patógenos, y lo mejor es que estas poderosas propiedades antimicrobianas del cobre no desaparecen con el paso del tiempo. Es más, la capacidad del cobre de proteger contra las bacterias y los virus es incluso más potente que la de otros metales pesados, como el oro y la plata. Estas propiedades innatas lo convierten en un poderoso aliado para los países en su lucha contra la COVID-19.

Según un estudio científico publicado en New England Journal of Medicine en marzo de 2020, se ha observado que el SARS-CoV-2, el virus responsable de la COVID-19, es activo en las superficies de cobre solo hasta cuatro horas, en comparación con los dos o tres días sobre el acero inoxidable y el plástico, mientras que en las superficies de cartón mantiene su naturaleza infecciosa hasta 24 horas.

No es sorprendente que el interés en el cobre haya aumentado exponencialmente durante los últimos meses a medida que los consumidores, las empresas y los gobiernos buscan sus propiedades antivíricas, antibacterianas y antifúngicas como una nueva oportunidad para integrar el metal en el uso diario.

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